domingo, 23 de noviembre de 2014

RULETA RUSA

La magia de los libros se acaba y hay que reinventarse.
Blancanieves, Cenicienta, Aurora y demás princesas de los cuentos juegan a la ruleta rusa. Le toca el turno a Cenicienta, que coge el revolver y se dispara. Nada. Ahora es Blancanieves quien aprieta el gatillo. Bang. Las princesas saltan en sus asientos y la víctima desaparece. Se alejan cabizbajas hasta la próxima sesión. Cualquiera puede ser la siguiente.

Blancanieves vuelve al cuento. Esta vez, viendo el aspecto de la bruja, se burla de ella y la obliga a comerse la manzana. Nuestra princesa, huraña el resto de su vida, vive a costa de los enanos que siguen trabajando de sol a sol.

Presentado para el II Certamen de microrrelatos fantásticos y de terror.

UN MUNDO MEJOR

Desde mi ventana
veo un mundo mejor.
La gente no llora
porque no hay dolor.
Ya no hay odio,
ni envidia ni rencor.
Porque nadie piensa con la cabeza
sino con el corazón.
Desde mi ventana
existe otra realidad.
Una muy diferente
que no puedes comparar.
En la que no hay ladrones
porque no existe la maldad.
Donde cada uno va a su aire
y todos te dejan en paz.
Desde mi ventana,
el mundo entero brilla.
Porque todo depende,
del cristal con que se mira.

Presentado en el VI concurso de poemas temáticos red social de poesía "Desde mi ventana".

DESBARATANDO LA FERIA

Manolo odiaba la Feria. Todos los años, durante diez días, le resultaba imposible conciliar el sueño. Pero aquel septiembre, iba a poder dormir o se cambiaba de nombre.
Todo estaba listo: luces, banderines, mesas y sillas, bebidas, música…
Comenzaba el plan A.
-         No hay hielo – se oía gritar.
Se había echado a dormir con una sonrisa pensando en aquel saco helado que había tirado al vertedero, cuando se sobresaltó al escuchar la música. Todos en el pueblo habían contribuido y llevado cubitos de casa.
Le tocaba el turno al plan B.
-         ¡No hay bebidas! ¡Pero si hace un momento estaban aquí! ¿Quién se las ha llevado? – gritaban dos horas después.
Manolo descansaba de nuevo cuando el ruido y la música resonaron más fuertes en la noche.
El plan C sería el definitivo.
Cogió un cubo y se dirigió al generador que daba la energía a la Feria. Mil chispas saltaron mientras el agua lo mojaba todo y el lugar se quedaba en silencio.
-         Ahora seguid con la música si podéis – gritó en el centro de la plaza.
Una anciana se acercó a él y comenzó a tocar las palmas. Se sumaron varios con las guitarras. La noche siguió festejando su alegría mientras Manolo se metía en la cama con tapones en los oídos.
-         Cómo se nota que ha empezado la Feria, ¿eh, Manolo? – le dijo un compañero por la mañana.
-         Por favor, llámame Antonio.


Microrrelato presentado en el "II Certamen de microrrelatos  - Sucedió en la feria"

ABANDONO

Paseo por solitarias calles,
fiel reflejo del interior de sus casas.
Nadie vive en ellas,
todas sus  puertas están tapiadas.
Esperando a un dueño que no vendrá
y perdiendo día a día su alma.
Los cristales rotos
de sus ventanas cerradas,
son gritos al aire,
llamadas de auxilio y alarma.
El eco sonoro de mis zapatos
golpean fuerte la grava.
La carretera está llena de baches,
la calle ya no está empedrada.
Los hierbajos cubren las aceras
y las yedras que caían en cascada
y parecían querer comerse el mundo
ya no quedan ni los restos de sus raíces sanas.
Al final de la calle
veo una casa quemada
con el armazón de un balcón
y una veleta que baila.
Es la casa de mis antepasados
una casa noble y de gran fama
pero el tiempo es duro contrincante
para quien el dinero no vale nada.
Me voy por donde he venido
pues en mis ojos noto las lágrimas
y no quiero que aquella que fue
piense de mí que no valgo nada
mientras ella sigue en pie
aunque ya no pueda ni con su alma.
El paso del tiempo no perdona,

pero ella tampoco olvida quién fue su ama.

Y, hasta ahora, mi mayor orgullo y el fruto de mis alegrías.... La poesía que salió como la ganadora a la mejor obra en verso en el concurso "8ª Edición La pluma del Guirre"

SILENCIO

Oigo gritos en la calle
me asomo tras los cristales.
Otro padre de familia
que jamás verá la luz del día.
Otra familia rota
que pan no llevará a su boca.
Y yo escondida en la habitación
donde no hay más que un jergón
y un hombre sangrando
que con mil lágrimas voy curando.
Temerosa de pedir ayuda
porque ni siquiera hay un cura
que tenga algo de piedad
y no acuda a la autoridad
cuando se entere de su trance
sin esperar al desenlace.
Ayer luchó con valentía
Mañana morirá con cobardía.
Porque ayer éramos republicanos
y hoy estamos condenados.
Porque ayer libres éramos
mas nuestra lucha será sólo el eco,
de lo que pudo ser y no fue

y que jamás se volverá a ver.

Presentado para "Séptimo certamen de poesía mujeres silenciadas argentina rubiera"

PERDIDO

Miró la hora por tercera vez. Solo habían pasado tres minutos desde la anterior. Tenía los prismáticos en la mano pero no lograba encontrar el águila que había venido a buscar para su investigación.
-         Se ha ido – pensó con rabia. – Toda la mañana perdida.
Cogió una piedra y la tiró hacia un roble cercano. Cayó al lado de unas marcas de color pintadas en una roca no demasiado grande.
-         ¿Qué será esto? – se preguntó rozando con las yemas de los dedos la rugosa textura de la piedra. Desvió la mirada hacia las hendiduras del tronco que algún atrevido joven había raspado con una navaja para su novia.
Había un sendero en el que se asentaba el árbol. Era tortuoso y discurría junto a un riachuelo, cuyas limpias y mansas aguas invitaban a ser saciadas en ellas. El camino era transitado ya que la hierba estaba corta por el centro y más larga en los laterales.
Caminó unas horas por él. El sol se retiraba pero estaba tan absorto en la contemplación de lo que le rodeaba que no se daba cuenta que la luz disminuía. Oscurecía con rapidez tras las altas montañas.
Se sobresaltó al escuchar una voz a su espalda
-         Buenas. ¿Le ha atrapado El Camino de Santiago?
-         ¿Cómo dice? Eh… No… Estaba buscando un animal y he encontrado este sendero. Sus parajes son tan hermosos, que me he puesto a caminar.

-         Otro que ha caído – rió. - No es usted el primero – añadió. – Venga conmigo, yo le acompañaré. Soy el Guardián del Camino y le guiaré hasta que encuentre lo que busca.

Presentado para el "III Concurso de relatos breves - Una historia en el camino"

DESPEDIDA

Cuelgo el teléfono y miro la cama vacía. Sé que no volverá. Aliso las arrugas de las sábanas, que todavía tienen su aroma. Aquellas naranjas que compramos cuando éramos felices. Antes de que lo conociese y se encaprichase de él. Porque aquello no podía ser amor, cuando a mí me lo había jurado eterno.
-         No estoy enamorada de ti – había dicho hacía una hora.
-         No me vas a dejar – contesté. – O eres mía o de nadie – añadí.
La sangre asoma por la puerta del baño.

-         Tendré que limpiarla antes de que vengan a buscarme – pensé.


Presentado para "Microrrelato a partir de una fotografía: palabra e imagen - Desafío XTRart"

BRUJAS

-         En nombre de la Santa Inquisición, te condeno a morir en la hoguera – sentenció el juez.
-         Bruja, bruja – gritaban los vecinos.
Prepararon la leña que prenderían al caer el sol.
La rea estuvo en silencio hasta que las llamas la devoraban.
-         Os espera el mismo final que a mí – les maldijo.
El viento esparció sus cenizas que fueron inspiradas por quienes presenciaron su muerte.

El virus se extendería contra aquellos que las odiasen.


Presentado en el II Certamen de microrrelatos de historia Francisco Gijón

jueves, 20 de noviembre de 2014

RELATOS EN CADENA - TEMPORADA 2014-2015

Semana 10: En realidad esto del amor no tenía ninguna lógica

Semana 9: Empezó a pensar en un nuevo teorema.

BUSCANDO RAZONES
Empezó a pensar en un nuevo teorema. Se estrujó las ideas, escribió mil palabras, revivió mil momentos. Se paseaba con las manos en los bolsillos, sacándolas un segundo después. Sólo entonces, con una sonrisa en los labios, se dio cuenta de que había tenido la solución en la palma de su mano, en el momento exacto en el que ésta tocó su abdomen sintiendo vida en su interior. La prueba irrefutable de que lo amaba.

Semana 8: Pero ya nada sería igual.

Semana 7: El muñeco fue el primero en cerrar los ojos.

Semana 6: Esperó hasta dormirse y soñó con otra Navidad.

Semana 5: Recluida en el pozo seco, pronto se callará.

TRAICIÓN
Recluida en el pozo seco, pronto se callará- piensan.
Pero ella canta feliz. Sabe que es la solución contra el hambre. Si no come nada, todos estarán saciados.
Las tripas le rugen y ella canta más alto para no oírlas. A media mañana comienzan las alucinaciones. Las piedras se convierten en bombones y cierra los ojos para no verlos. El suelo adquiere un tacto gelatinoso y comienza a sollozar. Sus lágrimas, dejan en sus labios el sabor del batido de chocolate. A su nariz llegan olores exquisitos y sólo oye.
-Come, come, come.
Abre los ojos. Por donde mira, la rodea la comida y se rinde.

Semana 4: Hoy parece que ella tiene la voz todavía más dulce que ayer.

MÁS DULCE
-Hoy parece que ella tiene la voz todavía más dulce que ayer- pienso mientras mis manos juegan con una pequeña botella vacía.- Aunque me esté gritando.
Su aguda voz se me metía en la cabeza y no conseguía librarme de ella ni durmiendo.
Mis manos dejan de jugar con la botella y miro su etiqueta: "Dulcificador". Mañana le tendré que dar una nueva dosis.

Semana 3: Deberías airearte un poco.

LA MECEDORA
Deberías airearte un poco. Salir - dice la anciana balanceándose en la mecedora mientras le acaricia. - Estás tan pálida - continúa. - Ve a jugar con tus amigas - termina.
Luego, ignorando todo lo que hay a su alrededor, sigue moviéndose atrás y adelante. Ha olvidado la muñeca a la que hablaba. Incluso se ha olvidado de sí misma.

Semana 2: Como un bigote a lo antiguo, debajo de la nariz.

COSTUMBRES
Como un bigote a lo antiguo, debajo de la nariz. Así se colgaba Ricardito su mochila el primer día de colegio. Acicalado y repeinado por su madre, esperaba nervioso en una silla junto al despacho del director, impaciente por empezar su trabajo diario de conserje. Pero la que abrió la puerta fue una mujer a la que no conocía. Ella se presentó como la nueva representante del colegio, pero Ricardito ni siquiera la miró. Insistió, trató de convencerlo de que las cosas cambiaban, que unos venían y otros se iban. Pero él se quedó allí plantado, esperando a alguien que nunca aparecería.

Semana 1: Ella no tiene habilidad ninguna para recogerse el pelo.

MIL PELUCAS
Ella no tiene habilidad ninguna para recogerse el pelo, pero cada día sale de casa con un peinado diferente. Nadie lo sabe, pero tiene escondidas más de mil pelucas.
- Mañana - dice al mirarse al espejo antes de ponerse una de ellas. - Mañana - se promete por la noche al acostarse.
Pero al día siguiente, al levantarse y enfrentarse de nuevo a su reflejo con su calva provocada por la quimioterapia, vuelve a decir:
- Mañana.

LA SOMBRA

La lluvia había empezado a caer después de darle la tarde libre a Vicente. Había decidido volver a casa andando y rodearme de la chusma que puebla mi ciudad. Esa gente que me ve como a una diosa lejana.
Hoy podría demostrarles que estoy más cerca de ellos aunque siempre habrá un gran abismo entre mis joyas y sus harapos.
Sonriendo feliz, medio apoyada en la pared para resguardarme de la lluvia y no mancharme mi vestido de D&G descubrí una sombra que se acercaba. Arrastraba los pies y el agua le calaba por completo. Se aproximaba peligrosamente. Comencé a caminar hacia atrás sin perderle de vista. Pero tras tropezar varias veces decidí correr tan deprisa como me dejaron mis zapatos de tacón de aguja. De reojo, miraba hacia atrás y seguía viendo la sombra, aunque algo más lejana. Mi mente volaba pensando mil historias: secuestro, robo... Nadie se acercaría de esa forma para pedirme un autógrafo. No conocía mi ciudad, así que, cuando giré aquella esquina pensando perderme en otra calle, encontré un callejón sin salida. No podía volver y me escondí entre las sombras del final, apoyando mi espalda contra la pared sin importarme ya su suciedad. Cualquier movimiento brusco haría que tintineasen las pulseras y los collares que llevaba. Incluso me sujeté las muñecas para evitar los temblores que luchaban por salir.
Pero la sombra se acercaba. Se internó en el callejón en mi busca. Tal vez mi Chanel Nº 5 me delató.
La sombra se detuvo delante de mí y alargó su huesuda mano.
- ¿Me da una moneda para comer algo, por favor? - dijo la sombra afónica.
- Ah - grité aterrorizada. Y salí corriendo.
Incluso los mendigos me atacaban.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

MUERTE AL ATARDECER

-         Es una bonita tarde para morir – comenta Susana mientras mira la puesta de sol.
-         No tiene por qué cumplirse el destino. Lo decidimos nosotros – contesta Samuel poniéndose de pie y rodeándole los hombros con el brazo.
-         He visto estas pistolas en la tienda. Se parecen bastante a la imagen de la premonición - replica ella sin escucharle.
-     ¿Por qué quieres cumplirla? – grita desesperado zarandeándola.
-         Hay que hacerlo – contesta tajante Susana tendiéndosela.
-         ¿Y si no quiero? Yo no voy a matarte. Así que irás a la cárcel – Ricardo bracea mientras habla con el arma en la mano.
La pistola se dispara rozándole el brazo a Susana que suelta la suya aturdida y se sienta en el suelo.
El teléfono comienza a sonar sin que nadie responda. Al otro lado de la línea, la directora de un casting taconea impaciente el suelo.

-         Muerte al atardecer – ríe irónica mientras mira el guión – yo sí que estaré muerta como no encuentre pronto una actriz para el papel protagonista. ¡Carlos! – grita -  ¿quién era la siguiente de la lista?

lunes, 3 de noviembre de 2014

QUIERO BAILAR

A María le encantaba bailar pero nadie tenía tiempo para ella.
-         Cariño, tengo que trabajar – le decían sus padres.
-         Vete de aquí, enana – le gritaban sus hermanos.
-         Pues vaya tontería – le comentaban sus amigos.
Incluso el espejo deformado que había en su habitación le devolvía una imagen que no era la suya riéndose de ella.
Mireia sabía que su tiempo terminaba y todavía no había encontrado a la persona por quien hacer la buena acción de su vida. Toda bruja malvada, una vez al menos, debía hacer algo bueno por alguien.
María se escondía bajo la capa de sábanas y mantas que la cubrían por la noche y lloraba sobre su almohada. Otras, gritaba en silencio en busca de la oportunidad que nadie le daba.
Mireia la escuchó llorar una noche y estuvo observándola unos días. Podría ser la persona que estaba buscando.
Una noche, al acostarse, descubrió una varita sobre su almohada junto a una nota: “Úsala bien” decía. Miró por la ventana y vio alejarse una figura montada en una escoba.
La niña no se separaba nunca de aquel instrumento y continuamente lo acariciaba sin atreverse a usarlo.
-         Mamá, mira cómo bailo.
-         Papá, mi mejor pirueta para ti.
Le contestaba el silencio. Ninguno de los dos la observaba, encerrados en ellos mismos.
-         Ositos de peluche – pensó María una mañana.
Uno a uno, padres, hermanos, amigos, familiares, vecinos… Los fue convirtiendo en muñecos y colocando en bancos que harían de butacas para la representación de su vida. Esta vez no podrían decirle que no.

-         Misión cumplida – pensó Mireia atisbando entre las sombras mientras acariciaba el gato que llevaba en sus brazos.

domingo, 2 de noviembre de 2014

UNA MÁS

Se oían gritos en cubierta, el agua entraba por las puertas de los camarotes. Mientras tanto, un hombre robaba en la habitación más lujosa del Titanic, la 115.
-         Una joya más, la última – se decía. – Me esperan en un bote.
Media hora más tarde, con los bolsillos a reventar salía de allí como el hombre más rico del barco.

Acudió al punto de encuentro y vio que, en ese momento, el bote se alejaba del transatlántico. Creyó que un salto sería suficiente, pero no contaba con el peso de más de lo robado. Las joyas lo sumergieron hacia las profundidades y él se dejó arrastrar.