martes, 27 de mayo de 2014

NUNCA DEJES TU SOMBRERO EN CASA

Ernesto estaba trabajando cuando llegó su jefe.
-         Buenos días – saludó éste quitándose el sombrero.
-         Mierda – pensó al recordar que había olvidado el suyo en el perchero de casa.
Le empezaron a sudar las manos;  durante unos segundos ni una palabra acudió a su boca, hasta que tuvo una idea:
-         Buenos días – dijo quitándose la cabeza y volviéndola a colocar en su sitio.
Ante los ojos desorbitados de su jefe contestó a modo de excusa:

-         Lo siento, me he dejado mi sombrero en casa – y siguió trabajando.

1 comentario:

  1. A veces se me va un poco la cabeza... Espero que os haya sacado una gran sonrisa. Con eso me conformo.

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